Publicado: 5 de Mayo de 2017 a las 11:18

Las enfermedades reumáticas como la artritis, la artrosis y la osteoporosis suponen la principal causa de enfermedad en las mujeres españolas de entre 45 y 64 años. Estos problemas de salud van asociados a la edad y constituyen uno de los patrones diferenciales de la morbilidad crónica en mujeres, según el informe ‘Salud y Mujer’ realizado por el Instituto de la Mujer, que concluye que la mujer española vive más que los hombres, aunque su mayor longevidad se acompaña de discapacidad y mala salud.

En concreto, en el caso de las enfermedades reumáticas se estima que nueve de cada diez pacientes con estas afecciones son mujeres, según la Sociedad Española de Reumatología (SER), siendo más frecuentes en edad laboral. Si estas patologías no están correctamente tratadas, las afectadas pueden sufrir graves secuelas y un importante deterioro en su calidad de vida.

En esta misma línea, los dolores de espalda (cervical o lumbar) son los problemas crónicos más frecuentes que afectan a las jóvenes españolas de entre 16 y 29 años y su frecuencia es creciente con la edad, según el informe.
Asimismo, dicha investigación determina que el dolor originado por problemas osteoarticulares y los síntomas derivados de la sobrecarga física o psicológica son mayores en mujeres de todos los grupos de edad y configuran las principales causas diferenciales frente a los varones.

En cuanto a los tratamientos farmacológicos, las medicinas para el dolor son el medicamento más consumido por la mujer (el 31,5% de las mujeres lo había consumido en las últimas dos semanas). Además, el consumo por parte de las mujeres de este tipo de fármacos para combatir el dolor es de casi el doble que el de los varones.

Según los expertos de la SER, el ejercicio físico puede favorecer la movilidad de las articulaciones, y, por tanto, mejorar el estado de salud de los pacientes con determinadas enfermedades reumáticas. Asimismo, también se recomienda realizar ejercicios para fortalecer los músculos que rodean las articulaciones para prevenir lesiones.

No obstante, según el informe del Instituto de la Mujer, una de cada tres mujeres no realiza ninguna actividad física en el trabajo o actividad habitual, siendo esta frecuencia un 14% menor que la observada en los hombres. Es más, las mujeres son más sedentarias en el tiempo libre, estimando que el 42,9% no realiza ninguna actividad física, sobre todo por falta de tiempo o voluntad y por los problemas de salud.

Por otra parte, el informe concluye que el género tiene una influencia determinante en la percepción del estado de salud. Ésta es peor en la mujer que en el hombre sea cual sea el grupo de edad, clase social, nivel de estudios o situación laboral. No responde sólo a una valoración subjetiva sino que está asociada a una mayor carga de enfermedad y limitación de la actividad por problemas de salud. Y esto sucede desde edades tempranas. Además, la presencia de problemas crónicos es creciente con la edad y supera el 50% ya en el grupo más joven de mujeres de 16 a 24 años.

Controlando el efecto de variables como la edad, la clase social, el nivel cultural o la situación laboral, la mujer tiene una probabilidad 1,8 veces mayor de presentar algún problema crónico y 1,5 veces más probable que vea limitada su actividad a causa de ese problema.